Bubble Quest

JUEGO INDIE

Bubble Quest es un juego indie para dispositivos móviles (iOS y Android) de tipo casual con tintes de RPG, en el que tenemos que salvar a nuestras amigas las burbujas y evitar tocar las burbujas malvadas que buscan corromperlas.

En este juego indie, encontrarás fases rápidas e ideales para tiempos en los que haya que hacer alguna espera, pero con elaborados menús en los que podrás personalizar tu perfil desbloqueando habilidades, comprando unidades de estas y equipándolas.

Además, puedes consultar una completa variedad de estadísticas y logros, personalizar tu avatar de entre varios a escoger o subirlo de nivel, e incluso equiparte otras pequeñas ayudas para su uso en la fase.

En total, disponemos de diez reinos formado cada uno por diez fases y su jefe final. Cada nivel dispone de tres dificultades distintas (normal, experto y maestro), además de una serie de misiones secundarias a cumplir para recibir una recompensa extra. 

Cada reino tendrá un “evento activo” que hará más emocionante y complicado el terminar la fase. 

AMBIENTACIÓN

En este juego indie tiene una ambientación de fantasía épica de corte clásico, incluyendo, además, infinitos detalles por los distintos elementos que compone sus menús.

HISTORIA

Cada 500 años, el mal revive con el fin de controlar todos los reinos, hacerse con su luz ancestral y poseer a nuestras mágicas burbujas. La oscuridad ordena a sus lacayos que viajen a cada reino en busca de su “luz”, con el fin de invadir el planeta.

Nos adentramos en un planeta llamado “Bubble” donde viven las burbujas más adorables y entrañables, recorriendo sus diferentes reinos.

Tú eres el elegido. Debes salvar cada reino. Libera las burbujas de su maldición y llega al núcleo del planeta para acabar con el mal que cierne sobre él.

Un largo viaje me espera

Inicio el viaje en un frondoso bosque perdido, donde sus árboles infinitos impiden ver el cielo. Tras una breve pausa, prosigo mi marcha con el cuello bien alzado, asombrado por aquellas columnas salientes de milenarias raíces que sobresalían a mi paso.

Al agachar la cabeza me di cuenta que estaba marcando mis huellas por el desierto blanco. La arena no quemaba y decido poner rumbo hacia al norte.
En la lejanía, una pirámide distingo ver. Al final, no era más que una simple y abandonada construcción de forma geométrica.

De forma inesperada, el cielo se vuelve de un color metal topándome con la enigmática montaña arropada de nubes por su cintura. La llaman: nevada maldita. Decido rodearla a pesar de la espesa nieve incesante de alrededor.

Unas horas más tarde, veo como los duros copos de nieve se vuelven como papel quemado. Ahí está, la montaña rojiza. Enormes cascadas de lava. Lluvia de cenizas por todos lados.
Había dos caminos, pero decido cruzar por el puente de madera a ritmo de crucero. Finalmente, consigo llegar a un pequeño pueblo. Era de noche. La luz nocturna de la luna daba cierta tranquilad dado que no había más luz que indicara mi camino.

A la mañana siguiente, me dirijo a un pequeño puerto, por llamarlo de alguna manera.
El sol coloreaba el mar. Decido coger un pequeño bote de madera y navegar a través de aquellas mareas místicas. Pongo rumbo al pueblo más cercano que me encontrara, hay que abastecerse de provisiones pensé. Llueve. Se hizo más intenso. Despierto tirado en la clara orilla de un viejo pueblo.

Me levanto, y con el cuerpo bien erguido observo grandes arquitecturas de metal peleándose con el follaje, a ver quien sale primero. No hay nadie o eso me parece. Tengo la sensación de estar en otra época debido al desgaste rojizo del mar.

No conseguí muchas provisiones y menos aún comida, aunque la suficiente para tirar de unas horas más de mi cuerpo. Caminé hacia una inmensa llanura de finas hierbas y escasos arboles de enana estatura. Todo aquello me parecía muy frágil.

De repente, me encuentro enfrente de un pequeño estanque con agrietados árboles blancos, posando en mí sus delicadas hojas de color rosado. El dulce sonido del agua me tranquiliza. Pensé que estaba dentro de un cuadro, o en un algún lugar de ambiente oriental.

Llega la noche, a pocos metros una cueva. Amplia y oscura. Decidí llamarla cueva rocosa porsus dos grandes rocas centrales en la entrada. Apenas pude descansar. Demasiado ruido de fondo. El eco de la cueva hacía de amplificador. Seguro que eran murciélagos.
Ya quedaba poco para llegar a mi objetivo, al núcleo. Lugar de fantasía. Descanso eterno.

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Próximamente, más información de este juego indie…

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